Esta es la anécdota: Troy, mi padre y mi madre

Troy era un inmenso San Bernardo que mi padre regaló a mi madre cuando eran novios. Ella se encariñó con Troy de la forma en que sólo una mujer poco comprendida puede encariñarse con un perro.

Se casaron. Ella aportó el perro al matrimonio. Tuvieron su primer hijo, Nesy, que fue muy bien recibido por Troy. Llegó la guerra civil, Troy se comportaba siempre como un defensor leal, naturalmente del bando nacional, de los rebeldes, como el resto de la familia. Nació mi hermana, Troy asumió de buen grado el aumento de la prole. La guerra terminó, nací yo, el Vito, y Troy seguía siendo el amigo más fiel. Pero la vida pasa para los perros muy deprisa, y un desgraciado día, Troy, ya viejo, entregó su alma perruna.

Eso fue muy fuerte para mi madre, y ni todo el cariño de sus hijos, ni los desvelos de mi padre parecían suficientes para mejorar su decaimiento y su jaqueca; y eso que, con toda probabilidad, él le administraría todo tipo de drogas, desde su ciencia médica naturalmente.

Mi padre se puso entonces a pensar en cómo compensarla por la pérdida, cómo devolver la alegría a su joven y bella esposa. ¿Otro perro? No: ella ya había dejado bien claro que otro jamás. Pensando, pensando, encontró la solución; tardaría unos días pero conseguiría devolver la sonrisa a sus labios.

Al cabo de unas pocas semanas despertó a mi madre con una gran sorpresa; no se imaginaba ni él mismo cuán grande iba a ser la sorpresa. La invitó a pasar al salón del piano y allí, sobre el piso, en medio de la sala ¿qué había? Una alfombra preciosa blanca y marrón, grande: era la piel de Troy convertida en alfombra y coronada por su enorme cabeza disecada. Tenía los ojos de vidrio, y una inmensa lengua roja surgía, entregada, de su boca abierta, llena de dientes.

Creo que el grito de ella se oyó en todo el vecindario y ahí sí que papá tuvo que aplicar toda su ciencia médica y vaciar su botiquín portátil para reavivar a su amada.

Qué pena. Pero ya se sabe: las buenas intenciones nunca fueron suficiente.

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