La catalanofibia nos la hemos inventado los catalanes, que tenemos vocación de víctima. Pero ahora…

…de tanto utilizarla de buena fe o por interés político e insistir en ella y hacer el loco, nos la estamos ganando a pulso.

Hace 47 años que vivo en Madrid, y en todo este tiempo jamás vi asomo de odio o manía a los catalanes (ni siquiera la mínima chanza por mi acento de “niño del Club de Polo” que tenía por entonces o por la matrícula de Barcelona que mantuve años), todo lo contrario: admiración. Hoy, la catalanofobia ya empieza a despuntar; hasta a mí me parece a veces sentirla… ¡Pero no!: fobia no, jamás. Saturación sí, y no de todos, solo del 45% .

HUSTON WE HAVE A PROBLEM. Es la pesada de Montse que le da por marcharse.

Huston, tenemos un problemiya.

What do you…

Huston, we have got a problem.

We do not detect any problem at all.

Es la pesada de Montse, que la da por marcharse.

Excuse me?

It is always the same. Our collegue, Montse, she wants to leave.

To leave? Where?

I dónt know. She wants to go outside.

Well, this is not a problem.

Yes, it is a big problem, she wants to go outside definitely. She wants to leave us.

I can not understand you.

¡Serás tonto, tronco! She wants to leave, go away, leave the spacecraft.

But this is crazy. There is nothing outside.

Pues anda que no se la hemos dicho de veces.

I do not understand you. There is some sort of communication problem.

Montse says it is no matter what she is going to find outside. And she hopes to find many friends there.

But she is going to die! Please tell her she will die.

Que no, que no que no hace caso de nadie, que se abre y punto ¡joder!

Oh this fucking communications!

I say Montse wants to go out. That is all.

But Mouse is completely crazy.

That is what I think.

Let her read the Borrell’s book.

She is not in the mood to read.

Well, tell her that this is not legal.

¿Eso es todo lo que se te ocurre, tronco?

What?

Do you want to speak with her?

Ok. I will speak with Mouse but not about this ilegal topic.

¡Mecau en el inmovilismo de Huston!

Me decían que no hay rencor ni enfrentamiento con España, que hay cariño

Me decían que no hay rencor ni enfrentamiento con España, que hay cariño- Ese artículo es una buena muestra: después de varios párrafos de trato superior y despreciativo acaba diciendo que lo dice con cariño. ¡Ah, vale! Y eso va en los dos sentidos, de aquí para allá y de allá para aquí. Esos son los frutos del nacionalismo, del nacionalismo de aquí y del de allí. ¡Con la ilusión que teníamos cuando se derrumbó el muro de Berlín!, y resulta que florecieron nacionalismos por doquier. Y la ilusión cuando se creó la UE, parecía que las diferencias se iban a ir borrando, las naciones también… ¡Pues anda, que si nos descuidamos.!

https://societatanonima.wordpress.com/2015/09/12/no-os-habeis-enterado-de-nada/

Yo conozco a varias personas, creyentes y no, más cristianas que Cristo.

Yo conozco a varias personas, creyentes y no, más cristianas que Cristo, más sencillas, más humanas, más abiertas y más comprensivas que Él; y que también le ganan en el cariño que muestran a sus respectivos padres. Además tienen mejor carácter (incapaces de la agresividad que mostró Él con los comerciantes en el templo) y desde luego son muchísimo más trabajadoras: nada de estar todo el día por ahí correteando con doce amiguetes. Son personas, hombres y mujeres, que trabajan de sol a sol para alimentar a sus familias. Gente admirable donde las haya. Algunas de ellas, de tan buenas que son, me honran con su amistad.

ALZHEIMER (Relato corto)

ALZHEIMER

Los dos tramos de escalera son su pesadilla, su suplicio diario: apenas consigue respirar a través de ese par de viejos bronquios arruinados por el tabaco.

Abre la puerta del piso y, casi sin aliento, llama a su mujer:

—María, María, ¿dónde estás?

Nadie contesta. Alarmado, pasa al dormitorio, y en su cama (esa que comparte con ella desde hace más de sesenta años) ve a una joven durmiendo. Es bella, y está casi desnuda. Se acerca a ella y la despierta agresivo, zarandeándola:

—¡¿Quién es usted?! ¿Dónde está María?

Ella abre los ojos y entre sueños le pregunta:

—¿Qué pasa? ¿Por qué chillas?

—¿Qué hace usted en mi cama?, ¿dónde está mi esposa? ¡¿Qué le ha hecho?! ¿Qué ha hecho con ella? ¡Maldita, la voy a…!

La mujer intenta calmarlo:

—Tranquilo, tranquilo cariño, échate a mi lado, te haré un masaje, ya verás: te sentará bien.

Se derrumba en la cama, destrozado. María le quita la chaqueta, los zapatos, lo acaricia… se va relajando.

—Tus manos, son beneficiosas, ¿lo sabes?

—Sí lo sé amor, siempre me lo has dicho.

—Te veo tan joven, tan guapa… te quiero tanto…

—Y yo a ti. Eres el amor de mi vida.

—Y tú el mío. Sigue, sigue, no pares, María, no pares.

Y se va adormilando… y sueña con ella cuando eran unos críos, cuando se prometieron amor eterno. Era una niña tan inocente, tan bonita…

Qué imágenes más queridas, qué tranquilidad le invade… poco a poco, suavemente, va dejando de respirar.

HFP

LOCO POR LA MUJER FRÍGIDA

El cielo está gris, no sé si son nubes bajas o es niebla, pero pesa, me pesa el día en esta casa del bosque. Apenas puedo ver los árboles más próximos, todo está húmedo… me cuesta respirar ese aire tan denso.

Días atrás, junto a Ella, en el mar, con un sol resplandeciente… y hoy aquí, solo, en este tétrico paraje. Ayer la tenía, hoy no. Ya no. Se ha descubierto el pastel, todos los diarios del país hablan de mí: de las cuentas en Suiza, los acuerdos con tantos políticos clave, la doble contabilidad… todo, o casi todo. He pasado diez horas en los juzgados contestando una y otra vez las mismas preguntas. No me he molestado en defenderme, no he proclamado inocencia alguna, para qué: acabarán obteniendo todas las pruebas. Devolveré millones de euros, pasaré una temporada entre rejas y saldré de ésta pobre, aunque no honrado. Honrado ya nunca más. Y sabré volver a elevarme por encima de los otros, fuera: quizá en Venezuela, quizá en Costa Rica. Siempre he querido vivir en Costa Rica.

Nada de eso me agobia demasiado. Es Ella, Ella sí.

No me importaba que no me quisiera, me bastaba con tenerla a mi lado. Y ahora sé que nunca voy a recuperarla: Ella jamás da un paso atrás. Tampoco es mujer paciente, ya se ha visto, ni siquiera ha esperado a que emitieran sentencia, a que me declarasen culpable. Añoro su boca, sus dientes, su pequeña lengua. Necesito su mirada dura, irónica, superior. No sé cómo seguir viviendo sin notar sus pechos en mi tórax al abrazarla, sin rozar mi cuerpo ya mayor, fofo, con el suyo joven, vigoroso, espontáneo, voluptuoso, reptil.

Todo lo que he hecho, todo de lo que se me acusa lo hice por Ella, para darle mil caprichos, para regalarle Marabierto -el inmenso yate-, para llevarla de viaje por todo el planeta; en suma: para retenerla junto a mí.

Es lo más opuesto a mi exmujer. Mi ex era una persona leal, solidaria, inquieta, gran lectora y melómana; mientras que Ella vive solo para gustar, causar admiración y envidia, destacar como la más bella entre todas las demás. Se pasa horas y horas cuidando su tez, su pelo, su piel, sus manos, sus pies… dejándose masajear por las más expertas manos con todo tipo de algas y potingues; haciendo gimnasia, yoga, natación. Pero todo eso no me apartaba de Ella, al contrario: me sentía un dios cuando la llevaba a mi lado, cuando cenábamos en los mejores y más caros restaurantes, donde todos los hombres la miraban con deseo y las mujeres con envidia, rabia e inconfesable admiración.

Al hacer el amor apenas me dejaba tocarla, temía que la despeinara o que pudiera dejarle alguna señal en su inmaculada piel. Ella no mostraba pasión alguna, se dejaba querer, me prestaba su cuerpo bajo un conjunto de condiciones que yo debía respetar, y respetaba con gusto: era hacer el amor a una diosa. No me habría parecido adecuado ni me habría gustado que se comportara de otra forma, que descendiera a mostrar deseos o pasión, que me permitiera tratarla como a otra mujer cualquiera.

Me llamó el presidente del banco. Ella estaba en su despacho y pretendía retirar todo el dinero de nuestra cuenta. Le ordené que se lo diera, que realizara además los valores más líquidos y le entregara también el importe de los mismos. Todo con la mayor celerdidad, antes de que llegara una orden de embargo.

No soportaría verla arruinada, frecuentando hoteles baratos, vestida sencilla, como cualquier otra. No, ella no, jamás. Ella ha de seguir siendo una reina y mi dinero se lo va a permitir, al menos hasta que encuentre a otro hombre que siga dándole la vida que merece.

Otro, sí: yo he caído muy bajo, ya no la merezco. Es la ley no escrita, la ley de los seres divinos que están por encima de todos nosotros.

He pensado en el suicidio pero no, no voy a quitarme la vida. Mientras Ella esté en este mundo yo no pienso dejarlo, he de habitar el planeta que Ella habite aunque jamás la vuelva a ver: algún átomo del aire respirado por Ella quizá entre en mis pulmones, alguna foto en alguna revista quizá llegue a mis manos; no, no abandonaré este mundo mientras exista la más remota posibilidad de encontrármela un día, de verla aunque sea de lejos.

Llaman a la puerta, sé quién es: es la guardia civil, la estaba esperando. Os he de dejar. Solo un consejo antes: no os enamoréis nunca de una diosa frívola y frígida, pues ya después cualquier mujer os iba a parecer vulgar, banal, insulsa: de este mundo.

HFP

Aquel tipo tenía un amigo, un buen amigo que lo había ayudado siempre y lo había aupado hasta la alta dirección de la compañía. El se lo agradeció beneficiándose de su señora…

Aquel tipo tenía un amigo, un buen amigo que lo había ayudado siempre y lo había aupado hasta la alta dirección de la compañía. El se lo agradeció beneficiándose de su señora, robándole el auto, arruinándolo y haciendo que el banco le hechara de su casa, Acabó el pobre amigo sin trabajo, sin bienes y pidiendo limosna por las calles.
Luego, el tipo aquel que causó tanto desastre se quejaba: éramos amigos y ahora me odia, en parte por lo que le he robado pero sobre todo por lo machacona que ha sido la prensa recordándoselo día tras día.